Potencia de una matriz: cómo calcular Aⁿ por diagonalización
Elevar una matriz al cuadrado o al cubo se resuelve multiplicando. Calcular con simbólico, en cambio, exige otra estrategia: no se puede multiplicar « veces» sin conocer . Y esa es precisamente la potencia interesante, porque describe la evolución de un sistema discreto: cadenas de Markov, recurrencias lineales o el número de caminos de longitud en un grafo.
El método estándar es la diagonalización. Si , al elevar se obtiene porque cada producto intermedio se cancela. El problema queda reducido a elevar una matriz diagonal, que es inmediato: es la diagonal formada por cada autovalor elevado, . El coste real del método está en diagonalizar (polinomio característico, autovalores y autovectores); la potencia en sí es una consecuencia.
El ejemplo clásico es la matriz de Fibonacci . Sus autovalores son (el número áureo) y su conjugado , y al deshacer el cambio de base las entradas de resultan ser los propios números de Fibonacci expresados por la fórmula de Binet. La sucesión aparece, sin definirla, en un producto de tres matrices.
No toda matriz es diagonalizable: si le faltan autovectores independientes (como a ), no existe fórmula cerrada por esta vía y solo cabe el producto directo con exponente numérico. La calculadora de potencias de MathOperator sigue este método completo —heredando el desarrollo de la diagonalización— y admite matrices hasta con parámetros: pueden probarse [[1,1],[1,0]]^n, [[2,1],[1,2]]^n o [[a,0],[0,b]]^n.