La serie de Fourier por series de potencias: coeficientes sin integrales
La forma habitual de calcular una serie de Fourier es integrar: el coeficiente -ésimo es . Pero hay una familia de funciones para las que esa integral es muy costosa —o directamente no cierra— y que, sin embargo, tienen coeficientes inmediatos por otra vía: las que se pueden escribir como con analítica en el origen.
La idea. Si admite un desarrollo en serie de potencias , basta sustituir para obtener . Y esa ya es una serie de Fourier: por la ortogonalidad de las exponenciales , los coeficientes del desarrollo de potencias son exactamente los coeficientes de Fourier. No hay que integrar; basta desarrollar en serie de Taylor, o reconocer una serie geométrica.
Ejemplos. Para , el desarrollo da directamente . Para la geométrica , el desarrollo da . Y para , la serie de la exponencial da . En los tres casos la integral es intratable, pero el coeficiente general sale en una línea.
El signo del exponente. Una función puede desarrollarse en (frecuencias positivas) o en (frecuencias negativas). La elección no es libre: hay que quedarse con la que hace que la serie converja sobre el círculo unidad , que es donde vive . Por ejemplo, desarrollada en daría coeficientes que crecen sin tope —una serie que no converge—; desarrollada en da , que sí converge. El criterio de convergencia decide el signo correcto.
En senos y cosenos. El resultado anterior está en la base exponencial. Si se prefiere la base real, basta aplicar la fórmula de Euler término a término para reescribir la serie con senos y cosenos.
Este método convive con el de las integrales: hay funciones que se resuelven de las dos formas y otras —como los ejemplos de arriba— solo por series de potencias. En la calculadora se puede probar escribiendo , o en el operador de series de Fourier y desplegando los pasos.